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LOS DIEZ MANDATOS DEL INTELECTUAL DE BASE

“El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas sino de crearlas y recrearlas.” Paulo Freire


“Colombia produce hombres estudiosos, lectores, muchachos juiciosos. Ningún país más inducido. Toda teoría es recibida, toda ley y todo libro es plagiado. No hay revoluciones. Leen, hablan y hablan como si estuvieran rotos. ¿Es esto prometedor? Lo prometedor es la vitalidad, muchachos que tiren piedras, que maten pájaros y que no respeten al maestro.” Fernando González, 1936


“Llamamos vanidoso a un acto, cuando no es centrífugo, es decir, cuando no es manifestación de individualidad. Por ejemplo, el estudiar, no por gana, no por instinto íntimo, sino para ser tenido por estudioso.” Fernando González, 1936

“No se ve ya un ignorante sin diploma” Macedonio Fernández, 1972

“Un hombre va al saber cómo a la guerra: bien despierto, con miedo; con respeto y con absoluta confianza. Ir en cualquier otra forma al saber o a la guerra es un error, y quien lo comete vivirá para lamentar sus pasos.”


Don JuanUn mandato tiene dos partes: decidir y obedecer lo decidido. Si solo decidimos, no se llama mandatar, se llama mandonear. No está mal ni está bien mandonear, simplemente está, como ha estado siempre.





Primer mandato: En tanto los académicos sigan siendo obesos negociantes del saber y se compadezcan de los pobres mientras ganan como ricos, la academia es traición al pueblo.


Segundo mandato: No escribiremos nunca más en tercera persona, la fría distancia es el principio de los muertos.


Tercer mandato: Cambiaremos constantemente de nombre al escribir, todo personalismo es egoísta.


Cuarto mandato: No citaremos a nadie que no se haya ganado nuestro amor, solo está permitido citar a quienes hayan sido compañía de viaje.


Quinto mandato: Nos avergonzarán nuestros diplomas pues son el código de barras que envilece nuestro conocimiento.


Sexto mandato: Procuraremos por todos los medios que la lectura y la escritura dejen de ser privilegio de burgueses aburridos hasta que vuelva su carácter transformador y comunitario.


Séptimo mandato: Esconder conocimientos es pecado mortal.


Octavo mandato: Estudiar solo cobra sentido cuando una comunidad puede utilizar lo estudiado para transformar las condiciones que la empobrecen.


Noveno mandato: Por cada nuevo texto leído, un nuevo saber hacer para nuestras manos.


Décimo mandato: Reconoceremos que la práctica es el único origen honesto del conocimiento, quienes nos aventajan en el hacer serán maestros y maestras de vida; reconoceremos que la humildad es el único camino del aprendizaje.



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