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Sobre la necesidad de Re-Fundar la U. Libre




Por: Álvaro Forero Hurtado.

Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad.


En principio, el periódico estudiantil Crayola me había pedido colaborar con un artículo sobre la actualidad del movimiento estudiantil nacional y la MANE, para contextualizar un poco la lucha contra el “Acuerdo por lo Superior 2034”, de lo cual aún hay mucho que discutir; pero me tome el atrevimiento, teniendo en cuenta lo que está pasando en mi Universidad Libre, de cambiar el tema y reflexionar al respecto. ¿Cómo no hacerlo? Si es que me duele la Libre.


En días pasados, sorprendió a la comunidad de la sede Candelaria de Bogotá una acción de desagravio (justa de por sí) en la que el Maestro Ernesto Rey Cantor ponía en conocimiento de la comunidad unilibrista la persecución de la que ha sido víctima por parte de “directivas de extrema derecha y corruptas” para emplear las palabras del eminente profesor. Esta situación, que no es nueva en la Universidad y que hemos denunciado hasta el cansancio varios dirigentes estudiantiles, se suma a los ya viejos problemas de nuestra Alma Mater, en donde la comunidad universitaria ha visto como se han perdido los principios fundacionales que inspiraron la creación de una universidad “con las aulas abiertas a todos”, donde el pensamiento crítico, la libertad de cátedra y de pensamiento y la posibilidad de que desde la ciencia se construyeran nuevos destinos para la patria, se han visto truncados por el anquilosamiento de las estructuras de poder, llegando a tal punto de indignidad de darle el grado de Doctor Honoris Causa a Álvaro Uribe Vélez.


Pues bien, ese mismo anquilosamiento del núcleo dirigente de la Libre es el que ha permitido el reinado de la antidemocracia y el clientelismo en la universidad; no olvidamos la perdida de los títulos valores por miles de millones de pesos que misteriosamente desaparecieron, ni la persecución a aquellos estudiantes que en algún momento nos paramos a exigir la congelación de las matriculas, ni el asedio a profesores que por plantear posiciones críticas al establecimiento y a las directivas de la Libre hoy no están en las aulas y otros a los cuales se les han recortado sus horas de cátedra y se intenta sacar, entre otros temas. Vivimos diariamente la precariedad del proceso pedagógico con instalaciones físicas vetustas, con una biblioteca que si bien ha mejorado, aun no responde a las necesidades de la comunidad, con un abandono de las facultades diferentes a la de derecho, en las cuales la situación es aún más precaria, y vemos con asombro cómo se aprobó un alza de matrículas de 5,9 % sin que la reinversión de las ganancias de la universidad se vean en la realidad de la comunidad educativa.


Pero toda esta carreta y la situación tan precaria que tenemos en la actualidad nos debe llevar a una reflexión: ¿Estamos dispuestos a dejar perder definitivamente el sueño de Rafael Uribe Uribe, Benjamín Herrera, Jorge Eliecer Gaitán, Gerardo Molina, entre otros? ¿Vamos a permitir que unos cuantos echen al traste con el proyecto histórico de universidad que encarna la Libre? Yo no sé su respuesta, pero la mía es un rotundo ¡NO! Porque creo en esta universidad y su planteamiento de Nación, quiero rescatar nuevamente sus principios, quiero re fundar la universidad y rectificar su camino, y estoy seguro que muchos y muchas unilibristas están conmigo en esta carrera.


Pero… ¿Qué podemos hacer? Bueno, le tengo una propuesta. Se llama Constituyente Nacional Unilibrista, la cual es un proceso de discusión amplia, democrática y de base en donde todos los estamentos de la comunidad unilibrista a nivel nacional (estudiantes, profesores, trabajadores, egresados, directivas, etc.) debatamos acerca del proyecto de universidad, sobre la democracia interna de la misma, sobre el enfoque curricular, sobre el estatuto general, los estatutos profesorales, estudiantiles y de trabajadores, entre muchísimos otros temas; en pocas palabras, es volver a hacer un pacto fundacional de la Universidad Libre, en donde volvamos a edificar la institución con los principios que fue creada y corrijamos el camino que hasta el momento hemos venido llevando. Usted se preguntara ¿Cómo podemos hacer eso realidad? Y la respuesta es sencilla, solo necesitamos ponernos de acuerdo.


Varios profesores han impulsado esta idea desde hace algún tiempo, los trabajadores también han venido tocando el tema, algunos egresados también venimos discutiéndolo e incluso, miembros de la Sala General han planteado esta posibilidad. Ahora bien, frente al estamento estudiantil, que creo que debe ser el que impulse más decididamente este proceso, se está planteando la necesidad y posibilidad de hacer una Congreso Nacional de Estudiantes Unilibristas, con una preparación desde cada programa, facultad y seccional, de tal manera que en el proceso nos logremos ir poniendo de acuerdo en cuanto a qué Universidad Libre queremos y como podremos construirla.


Este artículo no pretende ser una verdad revelada ni absoluta, es más un aporte al debate que hoy se abre en la universidad. Si le llama la atención la propuesta, discútala con sus compañeros de clase o en la cafetería, pero hagamos algo, actuemos, no dejemos que la Universidad Libre, como conciencia crítica de la nación y de la época, se muera por la acción de unos cuantos que han encontrado en ella su fortín económico y político.



¡VAMOS HACIA LA CONSTITUYENTE UNILIBRISTA!

CONSTRUYAMOS EL CONGRESO NACIONAL DE ESTUDIANTES UNILIBRISTAS



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